De uno a tres milímetros es sano y seis o más significa pérdida ósea — pero una bolsa poco profunda que sangra siempre dice más que una honda que no.
De uno a tres milímetros es sano, de cuatro a cinco indica enfermedad inicial y seis o más indica una periodontitis establecida con pérdida ósea. La sonda mide hasta dónde llega el espacio entre encía y diente antes de que la inserción la detenga, y la lectura se toma en seis puntos alrededor de cada diente — por eso la exploración suena como una larga recitación de números. Una única lectura profunda es un problema local; lecturas profundas por toda la boca son una enfermedad.
Una bolsa de cuatro milímetros que no sangra al sondar es estable y puede no necesitar más que una mejor higiene. Una bolsa de tres milímetros que sangra siempre está inflamada de forma activa y se hará más profunda. El sangrado al sondaje es el marcador de actividad actual, y el porcentaje de puntos que sangran orienta mejor sobre si tu higiene en casa funciona que cualquier cifra concreta de profundidad. Pide ese porcentaje además de las profundidades.
El desbridamiento no quirúrgico — limpiar las superficies radiculares con anestesia local — suele reducir una bolsa de cinco a seis milímetros en uno o dos milímetros y detiene el sangrado. Las bolsas de más de seis milímetros a menudo necesitan acceso quirúrgico para limpiarse bien. Hay una contrapartida que conviene saber de antemano: al remitir la inflamación, la encía hinchada se retrae, así que los dientes pueden verse más largos y notarse más sensibles al frío. Eso es curación, no daño.
El tratamiento de encías parte de 250 € por el ciclo completo. Lo que determina si se mantiene es el intervalo de revisiones posterior: sin una limpieza profesional cada tres o cuatro meses y una higiene interdental realmente eficaz en casa, las bolsas vuelven a su profundidad previa en aproximadamente un año. También nos negamos a colocar implantes en una boca con periodontitis activa, porque las bacterias que destruyeron hueso alrededor de los dientes harán lo mismo alrededor de un implante.
Se realiza con anestesia local y se siente como una limpieza a fondo. La molestia y la sensibilidad al frío durante unos días después son frecuentes mientras la encía se vuelve a ceñir, y ceden con un dentífrico desensibilizante.
El hueso no vuelve a crecer solo; el tratamiento detiene la pérdida y reduce la bolsa. El injerto regenerativo puede reconstruir defectos contenidos concretos, pero no una pérdida ósea horizontal generalizada — una distinción que conviene exigir que tu dentista explique con claridad.