La caries reacciona al dulce y al frío y el dolor persiste; una fisura da una punzada al soltar la mordida, y solo una de las dos se ve en una radiografía.
Una caries profunda reacciona al azúcar y al frío, y la pista es la cola del dolor: continúa entre diez y treinta segundos después de retirar el estímulo. Esa persistencia es pulpa inflamada, no dentina sensible. La caries además se ve en una radiografía de aleta de mordida como una sombra oscura bajo el esmalte, así que puede diagnosticarse con buenas imágenes antes de sentarse en el sillón.
Un diente fisurado suele no molestar hasta que muerdes algo pequeño y duro, y el dolor llega al soltar la presión, no al apretar. Las fisuras corren en vertical, en el mismo plano que el haz de rayos, así que la placa casi nunca las muestra. Las encontramos con un palo de mordida probado cúspide a cúspide, con transiluminación por fibra óptica y retirando el empaste viejo para mirar debajo.
Una caries es un empaste, o un onlay si falta más de la mitad de la superficie masticatoria. Una fisura en dentina necesita una restauración que abrace y mantenga unidas las cúspides, lo que en la práctica significa una corona; el circonio monolítico parte de ciento ochenta euros por diente. Una fisura que llega a la pulpa añade antes una endodoncia. Una fisura que ha partido la raíz en vertical no tiene ninguna solución restauradora.
No vamos a coronar un diente porque haya dado una punzada una vez, ni a prometer que una corona salva un diente con la raíz partida, porque no lo hace. Un diente fisurado se diagnostica con una prueba de mordida en el sillón, así que una foto y un mensaje no lo resuelven. Cuando un paciente envía imágenes decimos qué es probable, qué es posible y qué tiene que esperar a la exploración.
No. El esmalte y la dentina no tienen capacidad de volver a unirse. Lo que sí puede pasar es que la pulpa se calcifique y los síntomas se calmen mientras la fisura sigue avanzando, y por eso un diente fisurado silencioso no es lo mismo que uno curado.
Es frecuente con fisuras incipientes, con dolor referido de un diente vecino o con presión sinusal que imita el dolor de un molar superior. Pide expresamente una prueba de mordida en cada cúspide y transiluminación antes de que nadie empiece a fresar por una suposición.