Una dentadura superior cubre el paladar, y el paladar aporta buena parte de cómo saben y se notan los alimentos. Un puente All-on-4 es una herradura que lo deja libre.
Una dentadura superior cubre el paladar, y el paladar aporta una parte real del sabor y casi toda tu percepción de temperatura y textura de los alimentos. Cúbrelo de acrílico y el café caliente deja de notarse caliente, el tomate pierde su punto y comer se vuelve esa experiencia apagada que los pacientes describen como comer con un guante puesto. Un puente All-on-4 tiene forma de herradura y deja el paladar libre, y ese es el cambio que más notan y más mencionan los portadores de dentadura superior.
Una dentadura superior removible se sostiene por succión, y la succión falla en el peor momento posible: al reír, al estornudar, en una consonante dura. La costumbre de apretar la mandíbula para sujetarla altera el ritmo del habla más que el propio plástico. Un puente fijado sobre cuatro implantes no se mueve, así que la lengua empuja contra los dientes sin calcular consecuencias. Las dentaduras inferiores son aún peores: sin paladar al que agarrarse, no las sujeta nada salvo la lengua.
Una dentadura superior completa entrega una fracción de la fuerza masticatoria natural, y ese límite viene sobre todo del dolor, no del músculo. Un puente sobre implantes transmite la carga al hueso en lugar de a la encía, así que el techo vuelven a ponerlo tus músculos. En la práctica los pacientes cuentan que vuelven a la manzana, al pan con corteza y al filete: los tres alimentos que casi todo portador de dentadura ha dejado de comer en silencio sin decírselo a nadie.
Lo decimos claro: si el presupuesto no da, una dentadura convencional bien hecha es un tratamiento legítimo y no un fracaso, y un plan de implantes comprometido es peor que una buena dentadura. Existe además una vía intermedia, una sobredentadura anclada sobre dos implantes, que devuelve estabilidad a menor coste y sigue siendo removible. Aquí el All-on-4 parte de 2.900 € por arcada e incluye el provisional fijo; si queda fuera de tu alcance, dilo y planificamos con eso en cuenta.
No. Es una herradura que sigue la cresta y deja el paladar descubierto, y por eso el sabor y la temperatura de la comida vuelven a la normalidad pocos días después de colocarlo.
Una o dos semanas en la mayoría de las personas, y leer en voz alta a diario lo acorta. La dificultad persistente con un sonido concreto suele ser un asunto de forma que ajustamos en el sillón.