Cinco o seis noches, un acompañante si es posible y un plan para el vuelo de vuelta que incluya moverse cada hora.
Cinco o seis noches: llegada y pruebas el primer día, cirugía el segundo, 2–3 noches de hospital y una revisión final antes de volar. Reservar un vuelo de vuelta ajustado es el error de planificación más frecuente.
No es imprescindible desde el punto de vista médico, pero ayuda mucho los primeros días en el hotel, cuando el cansancio es mayor. Organizamos su alojamiento y asiste contigo a la sesión con la dietista.
Medias de compresión, asiento de pasillo, caminar cada hora, beber agua a sorbos sin parar y llevar la medicación y el informe quirúrgico en el equipaje de mano. No hace falta avisar a la aerolínea en un viaje postoperatorio rutinario al quinto día.
Ropa holgada de cintura alta, tu medicación habitual con una lista, un suplemento de proteínas para el trayecto y un cargador de móvil — el seguimiento empieza el día que aterrizas en casa.
Muchos pacientes lo hacen. Organizamos los traslados y te visitamos a diario en el hotel, pero un acompañante hace más llevaderas las primeras 48 horas.