Dos semanas sin nicotina cambian la cicatrización de forma medible. Es lo más eficaz que puede hacer un paciente.
La nicotina contrae los vasos sanguíneos pequeños y reduce el aporte de oxígeno al tejido en cicatrización. En la práctica supone más dehiscencias de herida, necrosis cutánea en liftings y abdominoplastias, fracaso del injerto en trasplantes capilares y fracaso del implante en odontología.
Deja de fumar al menos dos semanas antes de la cirugía y no vuelvas hasta al menos dos semanas después; mejor cuatro. El vapeo y los parches de nicotina cuentan: lo que contrae los vasos es la nicotina, no el humo.
Déjalo 48 horas antes de la cirugía: el alcohol afecta a la coagulación, la anestesia y la hidratación. Después, evítalo mientras tomes analgésicos y antibióticos. Los pacientes bariátricos deben extremar la cautela: tras la cirugía la absorción es más rápida y la tolerancia mucho menor.
A veces los pacientes lo minimizan. Antes de procedimientos de alto riesgo como el lifting facial y la abdominoplastia se usa un test de nicotina, porque operar a un fumador altera el perfil de riesgo lo bastante como para aplazar.
En procedimientos de alto riesgo podemos aplazarla antes que aceptar una complicación evitable. Siempre te lo diremos con antelación, no el mismo día.