Dormir poco sube la grelina, embota la sensibilidad a la insulina y orienta el apetito hacia el azúcar. Una apnea del sueño sin tratar empeora bastante todo el bucle.
El sueño no es un hueco pasivo del día. Reducirlo a cinco horas sube la grelina, la hormona que señala el hambre, y baja la leptina, que señala la saciedad, así que el apetito aumenta mientras la sensación de haber comido bastante se desvanece. El apetito que aumenta es concretamente de comida densa, dulce y fácil. Varias noches cortas seguidas también reducen de forma medible la sensibilidad a la insulina en personas por lo demás sanas. La adherencia a la dieta no se hunde por falta de carácter; se hunde a las cuatro de la tarde.
La grasa del cuello y de la faringe estrecha la vía aérea, y durante el sueño los músculos se relajan lo bastante para que se cierre. El oxígeno cae, el cerebro se despierta un instante para reabrir la vía y la secuencia se repite decenas de veces por hora sin que la persona recuerde nada. El resultado es agotamiento diurno, menos actividad física, peor control de la glucosa y más peso, lo que estrecha aún más la vía aérea. Ronquido fuerte, pausas presenciadas, dolor de cabeza matutino y quedarse dormido al volante son las señales.
Una apnea sin tratar cambia el perfil de riesgo de una operación. Afecta al manejo de la vía aérea en la inducción, a la sensibilidad a los analgésicos opioides y a la probabilidad de tener el oxígeno bajo la primera noche tras la cirugía. Aquí cribamos a cada paciente bariátrico con un cuestionario, una medida del cuello y la saturación de oxígeno, y esta es una de las razones por las que la cirugía ocurre en un hospital con cuidados intensivos y no en una clínica de día. Traiga su máquina si ya usa una.
La pérdida de peso tras una manga mejora bastante la apnea en la mayoría de los pacientes a lo largo de seis a doce meses, y una parte ya no necesita presión positiva en absoluto. El error es decidirlo por su cuenta. El aparato se retira cuando lo confirma un estudio del sueño repetido, no porque el mes cuatro se lleve mejor, y dejarlo antes le devuelve de golpe al bucle que la cirugía acaba de romper. Pida a su médico del sueño que repita el estudio hacia el año.
Siete a nueve horas en la mayoría de los adultos, y la regularidad horaria importa casi tanto como la duración. Una hora fija para acostarse hace más por el control del apetito que cualquier suplemento vendido para eso.
Sí, y es más seguro que operarse con una apnea sin diagnosticar. Traiga la máquina y sus parámetros para que el equipo de anestesia pueda planificar con ellos.