La presión directa cierra los vasos nuevos que nutren el injerto; por eso las reglas al sentarse son cirugía, no superstición.
La grasa injertada depende de que crezcan vasos nuevos dentro de ella durante las primeras semanas. Sentarse aplasta el tejido y cierra esos vasos, y las células que pierden su aporte no vuelven después. Es el mismo principio que hay detrás de no sobrellenar: el injerto necesita espacio y circulación más que volumen. Quien se toma en serio las reglas al sentarse durante dos meses conserva una curva inferior visiblemente más llena que quien se las toma en serio dos semanas.
Las dos primeras semanas, nada de sentarse directamente sobre los glúteos: coma de pie, trabaje de pie, túmbese de lado o boca abajo y duerma boca abajo o de lado. Ir al baño no es problema, porque la carga la llevan los muslos. De la tercera a la octava semana se permite sentarse en periodos cortos sobre un cojín colocado bajo los muslos, de modo que los glúteos queden al aire. Sentarse con normalidad vuelve poco a poco a partir de la octava semana.
Pedimos a los pacientes de BBL que se queden en Estambul de siete a diez días, y el vuelo de vuelta suele ser el primer rato largo sentado de la recuperación. Reserve asiento de pasillo, lleve el cojín, levántese cada cuarenta y cinco minutos y camine por el pasillo. Esa rutina también reduce el riesgo de trombos tras cualquier cirugía de contorno corporal. Una conexión de largo recorrido el cuarto día es un ahorro mal entendido, y se lo diremos cuando nos envíe el itinerario.
El cojín traslada la carga a los muslos; no hace que sentarse quede sin consecuencias. Jornadas largas de trabajo sobre un cojín entre la segunda y la cuarta semana siguen aplanando el polo inferior, y por eso sugerimos un escritorio de pie durante tres o cuatro semanas si su trabajo lo permite. Quien ignora esto llega al tercer mes con una curva más plana de lo esperado y culpa, comprensiblemente, a la cirugía.
Trayectos cortos con el cojín a partir de la tercera semana; viajes más largos desde la sexta. Conducir en las dos primeras semanas supone presión directa más postura fija, justo la combinación que intentamos evitar.
Un sentón breve y accidental no es una catástrofe ni deshace la intervención. El daño es acumulativo, por presión repetida o prolongada, así que corrija el hábito y siga adelante.