La silicona, la protección solar y el tiempo cuentan con evidencia. La mayoría de lo que se vende con ellos, no.
Una cicatriz está roja y elevada 4–8 semanas, palidece a lo largo de 3–6 meses y alcanza su aspecto definitivo a los 12–18 meses. Juzgar una cicatriz en el segundo mes es juzgarla en su peor fase.
Láminas o gel de silicona a diario durante 8–12 semanas aplanan y aclaran las cicatrices de forma medible. La protección solar importa igual: los UV sobre una cicatriz joven causan hiperpigmentación permanente. El masaje, ya cerrada la herida, ayuda a deshacer los haces de colágeno.
El aceite de vitamina E no tiene evidencia fiable y da dermatitis de contacto en una minoría. Las cremas con extracto de cebolla apenas superan a una hidratante en los ensayos. Los kits caros de cicatrices venden silicona con recargo: compra la silicona.
Las cicatrices elevadas, que pican y se extienden —hipertróficas o queloides— responden a corticoides infiltrados, y cuanto antes, mejor. Si una cicatriz se engrosa en la sexta semana en vez de asentarse, llama a la clínica y no esperes.
Mantén las cicatrices fuera del sol directo seis meses y aplícales SPF 50 un año.