Cuatro peticiones dominan: pecho, nariz, ojos y mandíbula. Dos de ellas suelen resolverse mejor con una intervención distinta a la pedida.
Los hombres piden liposucción y lo que necesitan es extirpar la glándula. Equivocarse aquí deja el disco firme en su sitio: es la petición de revisión más frecuente que vemos en varones.
La rinoplastia masculina busca un dorso recto y una punta definida pero no respingona. La rotación excesiva y la reducción exagerada feminizan el rostro: por eso las narices masculinas se reducen menos de lo que los pacientes esperan.
Los hombres suelen querer parecer menos cansados sin parecer retocados. Quitar piel del párpado superior con mesura lo consigue; quitar grasa de forma agresiva crea una mirada hundida y sorprendida que se lee como cirugía evidente.
Muchos hombres que piden prótesis mandibulares tienen un acúmulo graso submentoniano y una leve laxitud cutánea. La liposucción del cuello, a veces con un pequeño tensado del platisma, da la definición que buscan sin prótesis.
Un poco: se amoratan más por una tensión arterial más alta y suelen volver al trabajo físico antes de lo aconsejado, principal causa de complicaciones evitables.