Los folículos trasplantados son permanentes. El pelo que los rodea no, y por eso la planificación importa más que la técnica.
Los folículos de la nuca y los laterales no tienen la sensibilidad del receptor a la DHT que causa la alopecia androgénica. Muévalos a cualquier punto del cuero cabelludo y conservan esa programación genética — esa es toda la base biológica del trasplante.
Si el pelo nativo alrededor de los injertos sigue afinándose, un trasplante perfecto a los 30 acaba a los 40 como una isla densa rodeada de cuero cabelludo. El tratamiento médico para estabilizarlo no es una venta añadida — es lo que protege el resultado.
Una línea baja, recta y adolescente impacta a los 28 y resulta absurda a los 50. La diseñamos algo más alta y con borde irregular suave, que se lee natural a cualquier edad y guarda reserva donante para más adelante.
Cerca de un cuarto de los pacientes vuelve para una segunda sesión — casi siempre por la coronilla o para seguir el ritmo de la caída progresiva. Planificar la reserva donante desde el inicio es lo que lo hace posible.
No, pero es la única vía probada para frenar la pérdida de pelo nativo. Hablamos de riesgos y alternativas con franqueza en lugar de recetar por defecto.