La diferencia son los gastos fijos y el volumen, no el folículo. Pero algunas clínicas baratas sí recortan en lo clínico — así se detecta.
Una clínica británica cobra por injerto — normalmente 3–5 £ — porque el cirujano opera uno o dos casos por semana, alquila un local caro y paga seguros elevados. Los mismos 3.500 injertos que allí cuestan 12.000 £ implican folículos idénticos y equipamiento comparable.
Una clínica de Estambul puede operar varios quirófanos a diario. Los costes fijos se reparten entre muchos más casos, el personal cobra sueldo en vez de por intervención y del resto se encarga la divisa. Es una ventaja estructural, no un recorte de calidad.
El recorte está en quién realiza la extracción y la implantación. En algunas clínicas lo hace todo un técnico mientras el médico solo firma la ficha. Pregunte por escrito si un médico colegiado ejecuta y supervisa cada fase.
Hasta 4.500 injertos, manipulación de injertos con soporte Selenium®, ayuda con el hotel, traslados VIP, traducción, medicación, sesión de PRP y garantía de crecimiento de por vida. Si un presupuesto rival es más bajo, compare esa lista línea por línea.
El paquete le protege de una factura sorpresa si el cirujano ve que necesita más injertos de los previstos. El precio por injerto premia a la clínica por extraer más de lo necesario.