La cirugía es la parte barata. El año de seguimiento es lo que separa un paquete de un programa.
Cirujano, anestesista, quirófano de laparoscopia, 2–3 noches de hospital con UCI en alerta, analítica y endoscopia preoperatorias, prueba de fugas antes del alta, medicación, traslados VIP, traducción y doce meses de seguimiento con dietista.
Que el hospital tenga unidad de cuidados intensivos propia; que se realice una prueba de fugas antes del alta; que el cirujano sea un cirujano general especializado en bariátrica; y que el seguimiento con dietista esté incluido y no se venda después.
La reganancia de peso tras la manga es casi siempre conductual, no quirúrgica. Un programa con contacto mensual con el dietista durante un año supera a un paquete más barato con un folleto de alta: esa diferencia aparece en el tercer año, no en la tercera semana.
En privado en Reino Unido o Alemania la misma operación cuesta 12.000–20.000 €. La técnica quirúrgica es idéntica; lo que cambia son los gastos generales y el volumen, igual que en cualquier otro campo del turismo médico.
Dos o tres. No damos el alta sin una prueba de fugas y una analítica normal.