La grasa añade en torno a media talla de copa por sesión y nada más; un implante añade lo que usted elija en una operación. Decide el objetivo, no el marketing.
El injerto de grasa añade en torno a media talla de copa por sesión y no más, porque hay un límite de cuánta grasa admite un pecho antes de que el riego sanguíneo deje de alcanzarla. Un implante añade el volumen que usted elija en una sola operación. Si su objetivo es una mejora discreta y natural de la forma y tiene grasa donante en el abdomen o los muslos, la grasa es una opción real. Si quiere dos tallas de copa, no lo es.
La grasa no deja material extraño, ni contractura capsular, ni tarjeta de implante, y de paso afina otra zona del cuerpo. Lo que le cuesta es previsibilidad: parte del injerto se reabsorbe, el volumen final no se conoce hasta el sexto mes y una segunda sesión es habitual. Además se comporta como el resto de su grasa, así que una pérdida de peso importante más adelante vuelve a reducir el pecho. Los implantes son previsibles y permanentes, y traen su propio conjunto de problemas a largo plazo.
Las mujeres muy delgadas son el grupo que más lo desea y el que menos puede hacerlo, porque para empezar tiene que haber grasa donante suficiente que extraer — de forma realista, un índice de masa corporal por encima de veinte. También rechazamos a quien no pueda comprometerse con el seguimiento por imagen del pecho, y no usamos el injerto de grasa para corregir una ptosis importante, porque añade volumen sin mover el pezón. Esos casos necesitan una elevación, no una inyección.
El injerto de grasa parte de 2.400 € y la estética mamaria con implantes de 3.500 €, así que dos sesiones de grasa cuestan más que una operación con implantes: una comparación que hacemos abiertamente en vez de citar solo la primera cifra. La grasa injertada puede formar pequeñas calcificaciones o quistes oleosos de los que hay que avisar al radiólogo, así que guarde el informe quirúrgico y entréguelo en cada mamografía. Los radiólogos actuales distinguen esos hallazgos de los sospechosos con fiabilidad cuando conocen los antecedentes.
Normalmente dos, separadas al menos seis meses para que el primer injerto se haya asentado del todo antes de planificar la segunda. Quien le ofrezca una talla de copa entera en una sola sesión está describiendo la hinchazón del segundo día, no el resultado al sexto mes.
No, siempre que el radiólogo sepa que se hizo. La grasa injertada puede producir quistes oleosos y pequeñas calcificaciones con un aspecto característico que un radiólogo experimentado interpreta correctamente. Lleve el informe quirúrgico a cada cita de cribado y mantenga el cribado en el calendario normal para su edad.