No. Un implante moderno no tiene fecha de caducidad, y cambiar uno íntegro y cómodo por calendario la expone a una cirugía sin ganancia medible.
Los implantes actuales no llevan fecha de caducidad, y no hay motivo para cambiar uno íntegro y cómodo solo porque hayan pasado diez años. Lo cierto es que el riesgo de rotura, de contractura capsular y de cambio de forma sube despacio con el tiempo, así que lo honesto es hablar de un dispositivo con una vida útil finita pero desconocida, y no fijada de antemano. Muchas mujeres conservan los mismos implantes quince o veinte años sin un solo problema.
Un implante de suero se desinfla visiblemente en pocos días, así que usted se entera. La rotura de uno de silicona suele ser silenciosa, porque el gel cohesivo actual mantiene su forma dentro de la cápsula y por fuera nada cambia: de ahí el nombre de rotura silente y de ahí que exista la imagen. Conviene consultar un cambio de forma, una firmeza nueva, una zona dolorida o un bulto en el borde. Ninguno es una urgencia, pero todos merecen un estudio de imagen.
La ecografía es la prueba práctica de primera línea, rápida, barata y disponible en cualquier sitio; la resonancia es la más sensible cuando la ecografía no aclara. Una pauta razonable es una revisión clínica al año y, a partir del quinto año, una prueba de imagen cada dos o tres años, adelantada si algo cambia. Guarde la tarjeta del implante que le entregan tras la cirugía: recoge el fabricante, el volumen, el lote y la fecha, y cualquier cirujano del mundo se la pedirá.
Si un implante hay que cambiarlo, la segunda operación suele ser más sencilla que la primera porque el bolsillo ya existe, y parte de los mismos 3.500 € de la estética mamaria salvo que además haya que retirar la cápsula. Lo que no recomendamos es el recambio programado por calendario. Operar a una mujer con implantes íntegros y cómodos para anticiparse a un problema que no tiene la expone a una anestesia y a una cicatriz sin ganancia medible.
Normalmente no se aprecia ni mirando ni palpando, y de ahí viene el nombre de rotura silente. La ecografía detecta la mayoría de los casos y la resonancia es la prueba más sensible. Ese es el argumento a favor de las pruebas de imagen periódicas, no de una cirugía preventiva.
El implante no cambia, pero el tejido mamario que lo rodea sí, de modo que una variación de peso importante puede alterar la forma y la cobertura del implante. Eso es motivo para una cita de revisión, no automáticamente para un implante nuevo.