A veces, pero el orden importa. Primero las vacaciones, después el tratamiento, y nunca al revés.
El sol, el mar, el alcohol y las caminatas largas están restringidos tras casi todos los procedimientos. Hacer el turismo antes del tratamiento te permite disfrutarlo bien y descansar después, en vez de ver pasar tus vacaciones desde la habitación del hotel.
Odontología, cirugía de párpados, liposucción de zonas pequeñas y trasplante capilar tras las primeras 48 horas permiten caminar despacio, en llano y a la sombra. Un ferry por el Bósforo es ideal; el Gran Bazar en agosto, no.
La cirugía abdominal, la de mama, el BBL y los procedimientos bariátricos exigen reposo real la primera semana. Montar un itinerario apretado alrededor es la receta para juntar complicaciones y decepción.
Dos o tres días de turismo antes del procedimiento, una semana tranquila de recuperación y vuelta a casa. Muchos pacientes regresan entre seis y doce meses después para las vacaciones que aplazaron, a menudo con la segunda fase del tratamiento.
No hasta que las heridas cierren del todo: suelen ser tres semanas, más en cirugía abdominal. El agua del mar y la de la piscina conllevan riesgo de infección.