Imprímela, envíala a tres clínicas y compara las respuestas. Las que contestan con datos concretos son las que merece la pena visitar.
¿Quién realiza la extracción y la implantación — médico o técnico? ¿Cuál es el nombre y el número de colegiado del médico? ¿Está el centro autorizado para el turismo sanitario? ¿Cuántos casos se hacen al día por equipo?
¿Cuál es mi densidad donante medida? ¿Cuántos injertos recomiendan y por qué esa cifra? ¿Cuál es su política si el día de la intervención necesito menos injertos de los presupuestados?
¿Qué cubre exactamente la garantía y durante cuánto tiempo? ¿Cuál es el protocolo de seguimiento en los meses 1, 3, 6 y 12? ¿Quién responde a mis mensajes una vez de vuelta en casa, y en qué idioma?
Cifras concretas, personas con nombre y documentos escritos son buenas señales. La evasiva de «nuestro equipo tiene mucha experiencia», la presión para reservar antes de que exista un plan y los precios que bajan cuando dudas son avisos.
No. Las fotos son lo más fácil de tomar prestado. Pide en su lugar casos parecidos al tuyo con fechas e imágenes consentidas y sin retocar.