La mayoría recibe un plano dual, en parte bajo el pectoral, pero el tejido fino, una ptosis leve y cuánto entrena usted cambian la respuesta.
En la mayoría de las pacientes el implante va en parte bajo el músculo pectoral, en lo que se llama plano dual. El músculo aporta cobertura de tejido blando adicional sobre el borde superior, que es la parte del implante que primero se marca en un tórax delgado, y reduce la tasa descrita de contractura capsular. También facilita la lectura de las mamografías más adelante. A cambio, la primera semana es más lenta y molesta y aparece una distorsión pasajera al contraer el músculo con fuerza.
Colocar el implante solo bajo la glándula, por delante del músculo, va bien a las mujeres que ya tienen tejido propio suficiente — un pellizco por encima de dos centímetros y medio — y a las que presentan una ptosis leve en la que el implante debe quedar algo más bajo para rellenar la piel laxa. La recuperación es más rápida y no hay distorsión con el movimiento, algo que importa a las deportistas de competición y a cualquiera que enseñe el pecho al entrenar.
Bajo el músculo, al contraer el pectoral se comprime el implante y el pecho se mueve o se aplana un instante. En la vida diaria casi nadie lo nota; ante el espejo del gimnasio, en una foto a mitad de un press o sobre un escenario, algunas mujeres lo encuentran realmente molesto. No se elimina del todo con la técnica, solo se reduce según cómo se libere el músculo en su borde inferior. Si esto le preocupa de verdad, dígalo en la consulta, porque cambia el plano que recomendamos.
El plano se elige por la prueba del pellizco, por la laxitud de la piel y por lo que usted hace con su cuerpo, no por una preferencia expresada en un mensaje antes de que nadie la haya explorado. La estética mamaria parte de 3.500 € y el precio no cambia según el bolsillo, así que no hay razón comercial para inclinarla hacia un lado u otro. Dejamos la recomendación por escrito antes de que vuele, y el cirujano la confirma en el quirófano con el tejido delante.
El problema no es el plano, sino la incisión. Los conductos galactóforos y los nervios pasan por detrás de la areola, así que una incisión en el surco submamario es la que menos interfiere. La mayoría de las mujeres operadas por esa vía dan el pecho con normalidad, y la elegimos por defecto en quienes puedan querer hacerlo.
Sí, y es una revisión reconocida cuando años después aparecen ondulaciones o un borde visible. En la misma operación se trata la cápsula antigua y se crea un bolsillo nuevo bajo el músculo. Es más compleja que la primera cirugía, y por eso conviene acertar con el plano desde el principio.