IMC 35 con comorbilidad o 40 sin ella es el umbral clásico, pero la enfermedad metabólica lo baja y las guías han cambiado.
IMC ≥40, o ≥35 con una enfermedad ligada a la obesidad como diabetes tipo 2, apnea del sueño, hipertensión o artropatía grave. Han guiado la práctica durante décadas y siguen marcando casi todos los criterios de las aseguradoras.
Las principales sociedades bariátricas ya respaldan la cirugía desde un IMC de 30–35 en pacientes con diabetes tipo 2 no controlada con medicación, porque el beneficio metabólico no depende solo del peso corporal.
La diabetes no controlada, la apnea del sueño grave, el hígado graso no alcohólico y un historial documentado de pérdidas de peso supervisadas fallidas refuerzan la indicación con un IMC menor.
Trastornos alimentarios sin tratar, dependencia activa de sustancias, enfermedad psiquiátrica grave no controlada e imposibilidad de acudir al seguimiento. No son juicios morales: cada uno predice malos resultados y se aborda antes de la cirugía, no en lugar de ella.
No. El perímetro de cintura, la composición corporal, las comorbilidades y los intentos previos de adelgazar forman parte de la valoración.