El antiguo riesgo mortal venía de inyectar en el músculo. La técnica moderna, solo subcutánea y con ecografía, ha cambiado las cifras de forma drástica.
La grasa inyectada dentro del músculo glúteo o por debajo puede entrar en venas grandes y llegar al pulmón — una embolia grasa. Ese mecanismo explica las cifras de mortalidad que hicieron célebre al BBL hace una década.
Las guías internacionales limitan hoy la inyección al plano subcutáneo por encima del músculo, con la cánula orientada lejos de los vasos profundos. Muchos cirujanos, los nuestros incluidos, usan guía ecográfica para confirmar el plano en tiempo real.
¿Inyecta solo por encima del músculo? ¿Utiliza guía ecográfica? ¿Qué volumen por lado considera seguro? Un cirujano que no responda con claridad a estas tres preguntas no es quien debe hacerte el BBL.
Hay un techo en la grasa que sobrevive por lado, normalmente el 60–70 % de lo injertado. Pedir un volumen extremo en una sola sesión es justo donde se deterioran a la vez la seguridad y el resultado.
La seguridad depende de la técnica del cirujano y de las instalaciones, no del país. Pregunta por el plano, la ecografía y la disponibilidad de UCI hospitalaria vayas donde vayas.