Muchos pacientes salen del hospital con menos medicación de la que llegaron, antes de perder peso significativo. Eso es hormonal, no calórico.
Redirigir el intestino cambia en pocos días la secreción de hormonas intestinales como el GLP-1 y el GIP, y mejora la sensibilidad a la insulina y la respuesta de la célula beta al margen de la pérdida de peso. Por eso el bypass se llama cirugía metabólica y no solo cirugía de pérdida de peso.
Los ensayos a largo plazo describen remisión de la diabetes tipo 2 en una amplia mayoría de pacientes tras el bypass, con la manga muy cerca. Remisión significa glucosa normal sin medicación, no curación, porque puede volver.
Menos años de diabetes, no usar insulina y conservar la función de la célula beta predicen la respuesta más fuerte. Quien fue diagnosticado hace dos años tiene muchas más opciones que quien lleva quince con insulina.
HbA1c anual, disciplina dietética constante y saber que la reganancia puede devolver la diabetes. La remisión es un estado que se mantiene, no una meta final.
Las dosis suelen bajarse durante el ingreso y ajustarse cada semana después, siempre en coordinación con tu propio médico.